“Yo me acuerdo que venía en las vacaciones a ayudarle a mi papá en su trabajo”

Cualquier persona que visita con frecuencia la Sede del Club y  escucha el apellido Cueto, lo primero que se viene a la cabeza es el encargado de mantenimiento del campamento celeste. Te dicen Cueto y  lo ves al hombre humilde y trabajador con sus instrumentos de trabajos o con el “tractorsingo” de aquí para allá, por todos lados; Que de sol a sol, junto a su equipo de trabajo, le brindan el tiempo, la importancia y la dedicación necesaria al minucioso trabajo que implica mantener las canchas de entrenamiento, a 100 puntos y en óptimas condiciones, donde en más de una oportunidad han sido motivo de halago, por propios y foráneos, que pasean su fútbol al llegar.

Cueto es sinónimo de esfuerzo, de trabajo en la sede y ahora sonará con más ímpetu, porque si Cueto suda la gota gorda trabajando en los quehaceres, este semestre apareció Robert Cueto -hijo del mencionado-, que al igual que su padre, viene “sacándose la infundia” hace 6 años en la sede y también sudando la gota gorda, pero en las canchas que su mismo padre mantiene, ganándose un lugar en los diferentes escalones y hoy en día peleándola en primera división.

Con 18 años, Robert Cueto, que ejerce de lateral derecho y que estuvo con alta nota en su desempeño en la reserva del Club, dio el salto a primera división, pero un salto con alto peso de responsabilidad para cubrir un puesto  que viene arrastrando mucha improvisación y el cual en los entrenamientos de la concentración cerrada le exigen mucha concentración y entrega, sin despergarle el ojo de encima. Firmó contrato con la Institución, porque la apuesta por la juventud y el material humano forjado en el Club es en grande, como la oportunidad que hoy tiene Robert, y sin dudas que al igual que él, muchos van a querer seguir sus pasos y surgir, por lo que motivará para que sigan trabajando, para lograr el sueño de llegar a primera división.

“Yo me acuerdo que venía en las vacaciones a ayudarle a mi papá en su trabajo” indicó robert, recordando los tiempos en el que asistía a la sede a darle una mano a su a papá “él fue quien me recomendó con los profesores, con el profesor chinito, vengo jugando desde la sub 13” remarcó el joven lateral derecho, que hoy en día con la cabeza rapada, tras su bautizo con el primer plantel, tendrá que disputar el puesto con Jesús Sagredo y Miguel Hurtado que está en el epílogo de su recuperación.

Con mucha predisposición y entrega, sin dudas Robert Cueto, haciendo valer su apellido en lo que representa la sede del Club, a base de actitud y trabajo, llegará a consagrarse “Mi papá está contento, me felicita por este logro porque es un paso más, estoy aspirando a grande, a consagrarme en el Club y luego por qué no, salir al exterior” resaltó. La alegría de Cueto Padre se nota sobretodo cuando deja de pasada sus quehaceres en la sede y se queda momentáneamente observando a su hijo desarrollar y cumplir su sueño “Estoy muy feliz, yo le hablo, lo aliento, lo guío cada día” aseveró el veterano trabajador del Club, denotando una felicidad contagiante al expresarse de su hijo.

La confianza del Club estrechada a los jóvenes que entrenan en los predios, premiando el esfuerzo ejercido, se espera que la retribución sea reflejada con las ganas y el trabajo expuesto en primera división “A meterle todas las ganas posibles que tenga, porque es con lo único que se puede salir adelante, con ganas y actitud” remarcó Robert ,que con el trabajo de pretemporada y el compañerismo que ya vive, se siente a gusto entrenando con el primer plantel “Es un ambiente diferente, se siente bien, como una familia, es muy confortable. Me siento muy bien, me aconsejan y me dicen las cosas que tengo que hacer y yo les hago caso” culminó Robert Cueto, que sin dudas viene siendo orgullo en su familia, esperando que en el Club sea un gran aporte, forjado desde las divisiones menores.

 

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